¿IEPS?

El círculo de abundancia de los impuestos.

Hablar de impuestos siempre es incómodo, suele ser un tema que genera molestia, dudas, miedo, crítica, entre otras reacciones; pero es una responsabilidad y una realidad que no podemos, ni debemos, evitar.

Siempre he preferido hablar y actuar preventivamente ante las situaciones que provocarán resultados negativos por el retraso, la evasión, el ocultamiento o simplemente la parálisis, por lo que el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) me parece un tema de gran importancia.

En 1980 se creo el IEPS como un impuesto indirecto a la producción, venta o importación de gasolina, cerveza y tabaco, diferenciando el porcentaje por producto, y en el caso del alcohol, dependiendo del grado alcohólico contenido en la bebida.

En el marco del Vive Mezcal que se llevó a cabo en la Ciudad de Oaxaca, tuve la oportunidad de escuchar distintos puntos de vista y enfoques alrededor del IEPS que tienen las bebidas alcohólicas de alta graduación, como el mezcal, que paga un 53% por tener más de 20 grados GL.

Por ejemplo, una botella de mezcal que tiene un precio antes de impuestos de $300, se le aplica el IEPS y serán $459, al cual se aplicará el IVA de 16% y se tendrá como precio final al consumidor $532.44.

Desde el punto de vista del consumidor, el mezcal se ha convertido en un producto cada vez más caro y prohibitivo. Desde la visión del productor y comercializador de esta bebida, el IEPS provoca inequidad respecto a otras bebidas alcohólicas (como el vodka, tequila o whisky que entran en el mismo rango de graduación alcohólica) al no considerar la diferencia del proceso de producción artesanal y por tanto, el volumen de la producción.

Desde la visión del productor de agave, el impuesto no se ve reflejado en apoyos para incrementar en campo plantado con agave y desde el punto de vista de los defensores de la salud, consideran que debería incrementarse este impuesto para desincentivar su consumo y evitar consecuencias inmediatas y a mediano plazo del alcohol.

Independientemente de estos puntos de vista, el pago de impuestos adquiere sentido cuando el destino del dinero es conocido y/o el impacto del impuesto para la cadena productiva detrás del producto o servicio esta medido. ¿cómo cobrar impuestos en una industria de la que dependen miles de familias, principalmente de zonas rurales? ¿cómo hacerlo sin acabar con las tradiciones y la cultura? ¿cómo aplicar un impuesto a un producto que puede ser embajador de México?

Los impuestos son una herramienta de recaudación imprescindible para los gobiernos, sin embargo, se debe tener cuidado con que el beneficio obtenido de ellos sea mayor al perjuicio que puedan ocasionar.

El IEPS al mezcal y otras bebidas artesanales debería ser considerado como un motor para impulsar el crecimiento económico y cultural, además de proteger a la colectividad con resultados exponenciales o, por el contrario, poner un tope al crecimiento, reduciendo el consumo de los productos y motivando a la industrialización de los procesos o prácticas desleales para reducir costos en la compra y producción del insumo principal que es el agave.

Estoy convencida que hay que generar círculos virtuosos de abundancia para lograr beneficios a todos los involucrados en la cadena productiva, a la sociedad en general y al mundo.

¿Crees que este IEPS debería seguirse aplicando en las bebidas emblemáticas y artesanales de nuestro país?

Como siempre, los leo y escucho en mis redes sociales

Por María del Sol Rumayor Siller

@marisolrumayor