LUPE Mexican Dresses

Dicen que todo en esta vida pasa por algo, y que cada persona que aparece en tu vida es por una razón, pero yo nunca he creído en el destino, y mucho menos en el ocaso de una relación sentimental con alguien que no sabía que iba a cambiar el rumbo de mi vida profesional y empresarial.

Hace casi 3 años estaba muy feliz con ese novio, estábamos en su departamento y  recibió una llamada de un amigo suyo en Australia, al colgar me preguntó si sabía dónde conseguir los típicos vestidos de manta bordados a mano por indígenas de nuestro país porque su amigo quería comercializarlos en ese país, en ese momento se me ilumino la cara, una de mis carreras es Diseño Textil y mi tesis fue desarrollada acerca de los bordados artesanales que se comercializan en Oaxaca, Chiapas y Guerrero, es un tema que me apasiona, me encanta la belleza con la que trabajan estas comunidades y quiero pensar que mi profesión puede apoyar a darle mayor relevancia a estas obras, en mi clóset tengo más de 30 piezas; bolsas, huipiles, blusas, vestidos y más, totalmente bordados por artesanas de nuestro país, así que por supuesto sabía donde conseguir estos hermosos vestidos, sabía en qué parte del centro de la Ciudad podía encontrarlos al mejor precio.

Acompañé a mi novio al mercado de artesanías, donde estaba el mejor establecimiento para comprar lo que se necesitaba: el negocio de un viejito muy simpático: Don Amador, le conté que venía por unas muestras y muy amablemente me hizo un descuento por mayoreo; regresé muy feliz con las muestras y una blusa bordada para mí que se cruzo en mi camino.

En Australia las piezas fueron un éxito rotundo, pasaron apenas dos semanas, mi novio me propuso formalmente convertirme en la proveedora de la ropa artesanal que su amigo necesitaba.

Una semana después fui con Don Amador y le dije que necesitaba 80 vestidos de niña con tallas y colores específicos y que probablemente iba a tener mas pedidos y mas grandes, sin embargo, tristemente Don Amador me dijo que él no tenia la capacidad de abastecimiento, pero me vinculó con otra microempresaria: la Sra. Gaby.

Desde el primer momento la Sra. Gaby y yo tuvimos química a nivel empresarial y como amistad, confieso que tuve la mejor suerte del mundo, ya que ella es la única proveedora de este gran mercado de artesanías. Así fue como 3 semanas después entregue el primer pedido de 80 vestidos de niñas.

A los dos meses, el cliente de Australia nos volvió a buscar para hacer otro pedido de 150 vestiditos, sin embargo, para ese tiempo mi relación con el novio empezaba a fracturarse, fue una etapa difícil ya que quería mantenerlo como amigo, y finalizar la relación lo más civilizadamente posible, no sólo quedamos como amigos, me ofreció que fuéramos “Socios” y abriéramos una marca para seguir exportando vestidos y buscar más tiendas para seguir vendiendo a diferentes países, así fue como comenzó este side business: “LUPE Mexican Dresses”.

Iniciamos una campaña en redes sociales, con los recursos que apenas teníamos, en Facebook, Instagram y Twitter, gracias a esta decisión actualmente vendemos a dos tiendas en Australia, y tenemos presencia en Japón, España y EUA.

Seguramente se preguntan por qué no vendemos en México y la razón es muy simple y triste, en nuestro país no es valorado el bordado a mano como en el resto del mundo, culturalmente aquí aún está arraigado el prejuicio de que, si vistes a tus hijas con estos vestidos van a parecer “inditas”, algo que me ha causado decepción pero que también representa el paradigma a romper y que me inspira diariamente a continuar.

Hablando del proceso de manufactura de los vestidos, es muy importante mencionar que es un proceso un poco largo y dedicado, yo entrego entre 3 y 5 semanas, cuando hago el pedido a la Sra. Gaby, ella en su casa tiene un taller donde cortan los vestidos con los coles y tallas que me piden mis clientas, sólo los días martes, las indígenas bajan de la Sierra de Teotihuacán, la Sra. Gaby les da los cortes que tienen que bordar (Pechera, falda delantera y canesú), ellas deciden qué diseño hacer y qué colores utilizar, al siguiente martes las indígenas entregan los cortes ya bordados y la Sra. Gaby y su familia cosen todas las partes de los vestiditos; este proceso para juntar 100 vestidos tarda, como lo mencione antes ,entre 3 y 5 semanas.

Afortunadamente, por las circunstancias en las que fue evolucionando este modelo de negocio, no tengo intermediarios, y tratamos de que el precio que pagamos por los vestidos sea totalmente justo y resuelva las necesidades de las artesanas, está de más mencionar que nunca regateamos ni solicitamos descuentos por ningún motivo, una de las políticas de mi empresa es valorar el trabajo artesanal y pagar lo que vale.

Falta mucho por hacer para posicionar el trabajo artesanal mexicano en el mundo, y muchísimo más porque sea relevante en nuestro propio país. Sin embargo, no debemos de desistir, y plantear objetivos cada vez más altos, un trabajo remunerado justamente no es suficiente, y en “LUPE Mexican Dresses” estamos conscientes de esto, tenemos la visión de que las comunidades indígenas puedan obtener mejores condiciones laborales, que cuenten con seguro médico, y todas las prestaciones con las que debe contar cualquier trabajador en el país, a veces parece un sueño inalcanzable, pero justamente esa es la característica de todos los proyectos que han mejorado el mundo.

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Link del catálogo: https://drive.google.com/file/d/1iHxE3IoBaQuH1LCpUGb0rTlZys2_adL-/view?usp=sharing

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Instagram: LUPE Mexican Dresses

Twitter: @LupeMexicanDres