Música como inspiración

Una de mis grandes pasiones en la vida, es la música. Podría decirse que me considero melómana. No importa el género que escuche, simplemente trato de dejarme llevar por el sonido o por la letra de alguna canción. Titulo esta entrada “Música como inspiración” porque todos los días encuentro y escucho canciones que me brindan ese algo que busco para poder realizar diferentes actividades, como el hacer ejercicio, enfocarme en algo, realizar un diseño (soy diseñadora de Disruptive GovLabs), concentrarme, hacer un escrito, relajarme, motivarme, etc.

Pero ¿cuál es mi punto realmente? La inspiración no aparece por esfuerzo o voluntad, sino que es parte de un proceso creativo estimulado por nuestra imaginación y por qué no hacer que la música que escuchamos sea parte de este proceso.

Hace muchos años la variedad musical era muy reducida. Hoy en día, se han desatado demasiados géneros y subgéneros que hemos logrado crear un repertorio tan extenso como para poder identificarnos con alguno y ocuparlo como base para crear esa idea o esa motivación necesaria para nuestro día. Además, existen miles de obras que han sido originadas por la inspiración musical, que considero no existe mejor manera de idear algo que poniendo esto en práctica.

Por ejemplo, en este momento estoy escuchando una pieza musical llamada “String Quartet no.3 [Mishima/Closing]” de Philip Glass., Kronos Quartet. Mi sensación al escucharla es de paz y tranquilidad, hace que me concentre y al no tener una letra, me dejo llevar por los sonidos. Puedo escucharla una y otra vez, y llegará un punto en el que ya ni siquiera esté poniéndole atención, y cuando llega ese momento es porque esa pieza cumplió su cometido: me inspiró.

Seguramente habrá algunos que no puedan concentrarse ni un poquito por diversas variantes, por ejemplo: que una canción te recuerde algún momento triste en tu vida y en lugar de generar concentración, te provoque regresar al pasado y volver a sentir algo o bien, una canción que a penas y comienza y ya la estamos cantando y nos provoca euforia, felicidad o simplemente nos concentramos más en la letra.

La idea es aprovechar y utilizar a la música como fuente de inspiración, poner esto en práctica y ver qué pasa. Hacer playlists musicales con diversos géneros que nos lleven a idear, a crear, a motivar e inspirar y hacer de nuestros días algo nuevo.

“La música actúa como guía a través de los laberintos de la conciencia, nos ayuda a encontrar lugares desconocidos de nuestro interior, nos permite explorar y descubrir nuevas realidades, convirtiéndose en un poderoso instrumento de autoconocimiento y de crecimiento personal”  – Jauset Berrocal