Redes sociales -Un arma de doble filo

Qué está pasando con el mundo? No es la primera vez que en el planeta se observa una coyuntura de este estilo

Últimamente nos hemos encontrado con fuertes noticias alrededor del mundo: la jornada de violencia extrema en Culiacán, los levantamientos en Ecuador, protestas en Hong Kong, enfrentamientos en Chile, manifestaciones masivas en Líbano, etc. en ocasiones basta con leer el encabezado o ver las fotografías, en su gran mayoría de carácter amarillista, para sentir un nudo en la garganta.

¿Qué está pasando con el mundo? No es la primera vez que en el planeta se observa una coyuntura de este estilo; sin embargo, esta vez los ciudadanos globales contamos con una herramienta que está transformando nuestra manera de percibir y hacer historia: las redes sociales y por ende el contenido que en ellas se genera.

Las nuevas generaciones somos ciudadanos del mundo, tenemos acceso al mayor contenido e información que jamás hubiéramos pensado, nuestra preocupación por los demás no se limita a las fronteras de nuestras naciones; sentimos solidaridad y empatía al comprender que nuestro planeta es una unidad donde la globalización ha permitido que los impactos se vuelvan exponenciales, por lo que, nuestras redes se han vuelto esenciales para informarnos. Muchas veces no basta con leer una noticia escrita objetivamente por algún medio de comunicación masiva, sino que buscamos un testimonio más personal, buscamos a personas como nosotros que nos cuenten lo que les está pasando, por lo que está pasando y cómo podemos ayudar.

Las redes sociales en todos estos casos nos han permitido, además de entender de una manera más completa e inmediata lo que está pasando, comprobar que nuestros seres queridos se encuentran bien, denunciar injusticias, solicitar apoyo y organizarnos como sociedad. Nuestras redes se han vuelto tan útiles que parecieran el súper poder de las nuevas generaciones, pero, bien dicen por ahí que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Las redes sociales han transformado la manera en la que se escribe la historia, tanto así que, ya no tenemos que esperar meses a que salga la versión oficial para enterarnos de ella. El tema aquí es que, si no revisamos lo que estamos leyendo con cuidado, analizamos, comparamos, incluso, rebotamos ideas con otros, puede llevarnos a la desinformación o asimetría. Como lo he dicho en mis conferencias, en esta era tan tecnológica y conectada, el mas escaso de los insumos es el sentido común, la inteligencia humana.

Ésta, se ha vuelto la gran amenaza para la comunicación efectiva en la era de las redes sociales en donde todos nos erigimos como reporteros y dueños de la verdad, y detrás de una cuenta nos sentimos valientes para injuriar, señalar o apoyar a otros. Muchas veces con que una sola persona comparta información falsa, obsoleta o con errores, es suficiente para que la versión incorrecta de la historia le dé la vuelta al mundo en cuestión de minutos.

Por ello, nuestra obligación como ciudadanos y habitantes digitales de este planeta, no debe limitarse a compartir la información, sino también a verificar previamente que ésta sea útil, pertinente y verídica.

El problema de la desinformación no significa solo una comprensión errónea de los hechos, sino que puede tener consecuencias fatales, ocasionando miedo, pánico o equivocaciones, por lo que la solución debe ser de cada uno de nosotros, de quienes en algún momento generamos el problema. Evitar este fenómeno es más sencillo de lo que parece: siempre revisa la fecha y el autor de las publicaciones. Una publicación firmada por alguien tiene más probabilidades de ser verdadera que una anónima. Otra cosa que puedes hacer es revisar que el autor sea un medio de comunicación serio y no uno de broma; pareciera obvio, pero han habido ocasiones en donde las personas se dejan llevar por páginas de parodia y causan pánico entre los demás. Otra cosa muy importante y fundamental: no compartir ni emitir juicios de casos que no nos constan o conocemos, que dañen la imagen de cualquier persona, y en especial si se trata de población vulnerable como niños, mujeres o LGBT.

Aprovechemos las bondades que tienen las redes sociales sin caer en la tentación de usarlas para dañar o para desinformar, si no estás seguro, ¡no lo compartas! … Aprovechemos esta oportunidad increíble que tenemos de acceder a toda esta información para aprender, para ampliar nuestros horizontes, para llegar a los lugares que nunca imaginamos llegaríamos, consumiendo y demandando información de calidad y que agregue valor a nuestras vidas.

Nuestro paso por este mundo es tan efímero que, creo que vale más usar todo nuestro potencial y las herramientas que nos toca utilizar para generar un mundo mas justo, equitativo y abundante.

Los leo y escucho como siempre en mis redes sociales @marisolrumayor

POR MARÍA DEL SOL RUMAYOR